martes, 6 de noviembre de 2007

Pakistán: ante la censura, las televisiones privadas recurren a Internet


KARACHI, Pakistán (AFP) - Ante las trabas a la libertad de información bajo el estado de excepción, las televisiones privadas de Pakistán, a menudo críticas con el poder del presidente del país, Pervez Musharraf, recurren cada vez más a sus servicios en internet para llegar al público.



Unos minutos antes de la proclamación del estado de excepción en la tarde del sábado, las transmisiones de las cadenas privadas fueron bruscamente interrumpidas. Después, el régimen de estado de emergencia impuso toda una serie de restricciones a los medios de comunicación, en particular a la prensa escrita y a las televisiones privadas, que proliferaron en los últimos años.


Y desde entonces, la mayoría de los paquistaníes tiene que elegir entre una pantalla en blanco y los boletines de información de tono aséptico de la cadena de televisión pública bajo las órdenes del poder.


Fue tal vez a causa de esta censura de la prensa privada que un rumor como la detención domiciliaria del general Musharraf pudo sacudir al país durante unas horas el lunes.
Pero las cadenas de televisión, que defienden su independencia del poder, se volcaron desde hace unos días a internet.


"La información se ha convertido en una mercancía de contrabando en Pakistán y se vende en el mercado negro", bromea Inram Aslam, presidente de Geo Television, la cadena de información por cable de mayor audiencia.


El domingo, Geo había enviado un mensaje por teléfono móvil a sus clientes para que se conectasen en su portal internet 'www.geo.tv' para continuar recibiendo sus programas en directo. Su principal competidora, ARY One, hizo lo mismo por 'e-mail'.


"La tecnología se ha desarrollado más allá de lo que podría imaginar el Gobierno y pensamos que es el momento de recurrir a estos nuevos medios", explica Aslam.


Con una población de 160 millones, habría en Pakistán entre tres y cinco millones de internautas, según los operadores de acceso a internet, contra menos de un millón en 2001.


Paradójicamente, fue el general Musharraf el que liberalizó en 2003 el sector audiovisual y de los medios electrónicos. El número de cadenas privadas proliferó desde entonces y se multiplicaron los programas de debate, críticos o satíricos.


Bajo el estado de excepción, desde hace cuatro días toda información de prensa que "difame" al general Musharraf, a su Gobierno o a las fuerzas armadas está prohibida. Los diarios y las televisiones tienen asimismo la prohibición de publicar o difundir imágenes de kamikazes y de víctimas de atentados suicida, así como las declaraciones de los combatientes islamistas.


Toda transgresión puede ser castigada con una pena de prisión de hasta tres años o una multa de diez millones de rupias (167.000 dólares).


La autoridad paquistaní de regulación de los medios de comunicación podrá confiscar el material de los transgresores y cerrar sus locales durante 30 días.


Pero "los periodistas profesionales encuentran los medios para decirle a la gente la verdad", asegura Azhar Abas, director de información de la cadena Dawn TV, la primera en inglés.









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